La revista Semana hace un nuevo análisis del actual momento que viven Colombia y Ecuador.

Foto:El Espectador

Caso Aisalla no torpedeará los acercamientos Bogotá – Quito

“No estamos en un punto muerto, estamos en un punto vivo, las relaciones con Colombia están mucho mejor que unos meses atrás”, fueron las palabras con las que el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, calificó este martes el momento que viven los acercamientos entre Bogotá y Quito.

Sus declaraciones se suman a las del Ministro de Seguridad Interna y Externa de ese país, Miguel Carvajal, quien dijo este lunes que el proceso que impulsa Ecuador en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), sobre la muerte de Franklin Aisalla en el bombardeo del Ejército colombiano en territorio ecuatoriano, no tiene por qué afectar el proceso de restauración de las relaciones diplomáticas con Colombia.
El pasado viernes, Colombia y Ecuador presentaron sus alegatos ante el organismo por la muerte del ecuatoriano Aisalla, cuyo cadáver fue encontrado en el campamento del jefe de las Farc, Raúl Reyes, en marzo de 2008. Durante su discurso la delegación de Ecuador argumentó que Aisalla murió por “golpes con objeto contundente” y no por los bombazos, como lo ha asegurado el Gobierno colombiano.

Del recinto de la OEA se levantó el embajador de Colombia ante el organismo, Luis Alfonso Hoyos. En ese momento el Gobierno ecuatoriano calificó de inoportuna la reacción de Hoyos. El embajador ante la OEA argumentó que cualquier otra explicación sobre lo ocurrido la respondería por escrito.

Lo ocurrido en el campamento del jefe de las Farc seguirá siendo motivo de discusión entre los dos países para que el restablecimiento de las relaciones sea completo. Sin embargo, las declaraciones de los funcionarios ecuatorianos tienen como objeto restarle tensión a lo ocurrido el pasado viernes.

En palabras del Gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, cuyo papel en la región fronteriza ha sido determinante para el buen curso de los acercamientos, “lo dicho por los ministros indican que el Gobierno de Correa tomó una decisión estratégica para no reversar el restablecimiento de las relaciones”.

Desde septiembre del año pasado los dos países comenzaron un proceso de reanudación de las relaciones que estaban interrumpidas desde marzo de 2008. En los acercamientos ha sido muy importante la participación de la Fundación Jimmy Carter y de la OEA que han ayudado a aclimatar el empalme diplomático.

El riesgo de la época

Para la investigadora Socorro Ramírez, experta en las relaciones de Colombia con los países andinos y quien ha acompañado el proceso de acercamiento, “los temas litigiosos, como la entrega del contenido de los computadores de Raúl Reyes al Gobierno ecuatoriano, o la muerte de Franklin Aisalla, no se van a resolver todavía debido a la época electoral”.

La investigadora señaló que los temas en la agenda de los acercamientos que los dos países han llamado “asuntos sensibles”, son más complicados que otros aspectos de las relaciones entre los dos países como el comercial, el de desarrollo fronterizo, o incluso, el de la seguridad.

Entre esos temas delicados está la condición sine qua non de que Colombia entregue toda la documentación contenida en los computadores recuperados por el Ejército colombiano en el campamento de Reyes. Esa condición, como reconoce el propio Gobierno ecuatoriano, no se ve muy fácil de cumplir, por ahora.

Por esta razón para Ramírez, “los gobiernos de Venezuela y Ecuador van a esperar que llegue otro gobierno en Colombia pues tienen concepciones distintas, además creen que restablecer las relaciones con Uribe sería un premio a su gestión”. Para la investigadora, este no es el momento más propicio para discutir los asuntos sensibles, pero, advirtió, hay que evitar recriminaciones para que por lo menos no se cierren los canales de diálogo que ya se abrieron.

Navarro, por su parte recordó que el Gobierno ecuatoriano tuvo un gesto amistoso hacia Colombia cuando la justicia de ese país decidió archivar los procesos contra el ex Ministro Juan Manuel Santos y la cúpula militar colombiana por los hechos ocurridos en el campamento de Reyes. En su criterio, mientras los candidatos que participan en el proceso electoral entiendan que las relaciones diplomáticas de Colombia son un asunto de Estado, y que no deben hacer declaraciones incendiarias, no hay riesgo de que el proceso de reconciliación se altere.

Fronteras y seguridad, por buen camino

Pero las relaciones entre los dos países no solo pasan por las decisiones de los gobiernos centrales. Mientras los medios de comunicación se enfocan en lo que dice Quito y responde Bogotá, o viceversa, un trabajo de bajo perfil liderado por organismos internacionales, académicos, integrantes de la sociedad civil, ex cancilleres, representantes industriales, mandatarios locales, entre otros, ha sido el responsable de un mejor ambiente en aras de su recomposición.

A pesar de que los asuntos sensibles sean en este momento una talanquera a la dinámica de reconciliación, otros aspectos de las relaciones han mejorado notablemente.

Aunque todavía no se han reactivado las embajadas en las capitales de los dos países, hay un intercambio de información a través de los consulados. Hubo un momento en el que las relaciones de los dos países se mantenían gracias a la intervención de Argentina y de otros países.

El Gobernador Navarro indicó que la relación de las dos naciones en la frontera es de cordialidad. “No pasó nada grave durante la ruptura de las relaciones, ni mucho menos ahora que están en vía de restablecimiento”, dijo.

Navarro contó que los mandatarios locales de lado y lado de la frontera se han reunido para analizar de qué manera se pueden mejorar las relaciones comerciales, humanitarias y de seguridad.

En ese mismo sentido la investigadora Ramírez indicó que en Puerto Asís se reunieron hace pocos días varios mandatarios locales (alcaldes de Ecuador y Colombia) con el ánimo de facilitar el paso de los ciudadanos que viven en la región. Además en Tumaco también hubo un encuentro con autoridades locales para discutir la inclusión del Pacífico en los planes de desarrollo de la región.

“Hoy por hoy hay un mayor acercamiento entre los gobiernos locales, mientras los gobiernos centrales se mantienen desconfiados”, dijo Ramírez.

El otro aspecto de las relaciones entre los dos países que ha generado un ambiente de cordialidad fue la reanudación de la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron), que reactivó en diciembre pasado los canales de comunicación y cooperación para atender los problemas de seguridad de la región.

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