La revista Semana hace un nuevo análisis del actual momento que viven Colombia y Ecuador.

Foto:El Espectador

Caso Aisalla no torpedeará los acercamientos Bogotá – Quito

“No estamos en un punto muerto, estamos en un punto vivo, las relaciones con Colombia están mucho mejor que unos meses atrás”, fueron las palabras con las que el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, calificó este martes el momento que viven los acercamientos entre Bogotá y Quito.

Sus declaraciones se suman a las del Ministro de Seguridad Interna y Externa de ese país, Miguel Carvajal, quien dijo este lunes que el proceso que impulsa Ecuador en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), sobre la muerte de Franklin Aisalla en el bombardeo del Ejército colombiano en territorio ecuatoriano, no tiene por qué afectar el proceso de restauración de las relaciones diplomáticas con Colombia.
El pasado viernes, Colombia y Ecuador presentaron sus alegatos ante el organismo por la muerte del ecuatoriano Aisalla, cuyo cadáver fue encontrado en el campamento del jefe de las Farc, Raúl Reyes, en marzo de 2008. Durante su discurso la delegación de Ecuador argumentó que Aisalla murió por “golpes con objeto contundente” y no por los bombazos, como lo ha asegurado el Gobierno colombiano.

Del recinto de la OEA se levantó el embajador de Colombia ante el organismo, Luis Alfonso Hoyos. En ese momento el Gobierno ecuatoriano calificó de inoportuna la reacción de Hoyos. El embajador ante la OEA argumentó que cualquier otra explicación sobre lo ocurrido la respondería por escrito.

Lo ocurrido en el campamento del jefe de las Farc seguirá siendo motivo de discusión entre los dos países para que el restablecimiento de las relaciones sea completo. Sin embargo, las declaraciones de los funcionarios ecuatorianos tienen como objeto restarle tensión a lo ocurrido el pasado viernes.

En palabras del Gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, cuyo papel en la región fronteriza ha sido determinante para el buen curso de los acercamientos, “lo dicho por los ministros indican que el Gobierno de Correa tomó una decisión estratégica para no reversar el restablecimiento de las relaciones”.

Desde septiembre del año pasado los dos países comenzaron un proceso de reanudación de las relaciones que estaban interrumpidas desde marzo de 2008. En los acercamientos ha sido muy importante la participación de la Fundación Jimmy Carter y de la OEA que han ayudado a aclimatar el empalme diplomático.

El riesgo de la época

Para la investigadora Socorro Ramírez, experta en las relaciones de Colombia con los países andinos y quien ha acompañado el proceso de acercamiento, “los temas litigiosos, como la entrega del contenido de los computadores de Raúl Reyes al Gobierno ecuatoriano, o la muerte de Franklin Aisalla, no se van a resolver todavía debido a la época electoral”.

La investigadora señaló que los temas en la agenda de los acercamientos que los dos países han llamado “asuntos sensibles”, son más complicados que otros aspectos de las relaciones entre los dos países como el comercial, el de desarrollo fronterizo, o incluso, el de la seguridad.

Entre esos temas delicados está la condición sine qua non de que Colombia entregue toda la documentación contenida en los computadores recuperados por el Ejército colombiano en el campamento de Reyes. Esa condición, como reconoce el propio Gobierno ecuatoriano, no se ve muy fácil de cumplir, por ahora.

Por esta razón para Ramírez, “los gobiernos de Venezuela y Ecuador van a esperar que llegue otro gobierno en Colombia pues tienen concepciones distintas, además creen que restablecer las relaciones con Uribe sería un premio a su gestión”. Para la investigadora, este no es el momento más propicio para discutir los asuntos sensibles, pero, advirtió, hay que evitar recriminaciones para que por lo menos no se cierren los canales de diálogo que ya se abrieron.

Navarro, por su parte recordó que el Gobierno ecuatoriano tuvo un gesto amistoso hacia Colombia cuando la justicia de ese país decidió archivar los procesos contra el ex Ministro Juan Manuel Santos y la cúpula militar colombiana por los hechos ocurridos en el campamento de Reyes. En su criterio, mientras los candidatos que participan en el proceso electoral entiendan que las relaciones diplomáticas de Colombia son un asunto de Estado, y que no deben hacer declaraciones incendiarias, no hay riesgo de que el proceso de reconciliación se altere.

Fronteras y seguridad, por buen camino

Pero las relaciones entre los dos países no solo pasan por las decisiones de los gobiernos centrales. Mientras los medios de comunicación se enfocan en lo que dice Quito y responde Bogotá, o viceversa, un trabajo de bajo perfil liderado por organismos internacionales, académicos, integrantes de la sociedad civil, ex cancilleres, representantes industriales, mandatarios locales, entre otros, ha sido el responsable de un mejor ambiente en aras de su recomposición.

A pesar de que los asuntos sensibles sean en este momento una talanquera a la dinámica de reconciliación, otros aspectos de las relaciones han mejorado notablemente.

Aunque todavía no se han reactivado las embajadas en las capitales de los dos países, hay un intercambio de información a través de los consulados. Hubo un momento en el que las relaciones de los dos países se mantenían gracias a la intervención de Argentina y de otros países.

El Gobernador Navarro indicó que la relación de las dos naciones en la frontera es de cordialidad. “No pasó nada grave durante la ruptura de las relaciones, ni mucho menos ahora que están en vía de restablecimiento”, dijo.

Navarro contó que los mandatarios locales de lado y lado de la frontera se han reunido para analizar de qué manera se pueden mejorar las relaciones comerciales, humanitarias y de seguridad.

En ese mismo sentido la investigadora Ramírez indicó que en Puerto Asís se reunieron hace pocos días varios mandatarios locales (alcaldes de Ecuador y Colombia) con el ánimo de facilitar el paso de los ciudadanos que viven en la región. Además en Tumaco también hubo un encuentro con autoridades locales para discutir la inclusión del Pacífico en los planes de desarrollo de la región.

“Hoy por hoy hay un mayor acercamiento entre los gobiernos locales, mientras los gobiernos centrales se mantienen desconfiados”, dijo Ramírez.

El otro aspecto de las relaciones entre los dos países que ha generado un ambiente de cordialidad fue la reanudación de la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron), que reactivó en diciembre pasado los canales de comunicación y cooperación para atender los problemas de seguridad de la región.

Manuel Rodríguez Cuadros habla acerca del nuevo organismo creado sin la presencia de Estados Unidos ni Canadá. El diplomático le augura un camino de entendimiento y concertación a la Celac.

Artículo publicado en diario La Primera

Como estaba previsto y luego de un debate que reveló algunas disensiones, la Cumbre del Grupo de Río realizada en Cancún culminó con la creación de la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños (Celac). Es evidentemente un acontecimiento histórico en la evolución de las relaciones externas latinoamericanas. En un mundo sin zonas de influencia ni fronteras ideológicas, crecientemente descentralizado y en plena transición en el ámbito de sus estructuras políticas y económicas del poder, América latina y el Caribe pueden construir a partir de este nuevo espacio de acción conjunta -dentro de su diversidad- espacios de mayor equilibrio en las decisiones regionales y mundiales que preserven o promuevan mejor los intereses de sus estados y sus poblaciones. El papel asumido por el Brasil como potencia emergente puede ser la locomotora de este proceso. Otro efecto previsible de la acción futura de la Celac será también una nueva dinámica en las relaciones interamericanas y en la acción de la OEA. El interamericanismo es un escenario privilegiado que permite a los estados latinoamericanos y del Caribe compartir diversos espacios de la cooperación y el diálogo político multilateral con Estados Unidos. La presencia cada vez más activa de Canadá ha ido otorgando a ese diálogo mayor flexibilidad y una trama de intereses políticos, sociales y estratégicos menos rígidos y más cooperativos. Una práctica regional diferenciada de la Celac en las mismas áreas de la agenda interamericana, presumiblemente creará mayores equilibrios y podría antes que debilitar, revalorizar el indispensable diálogo interamericano. El presidente Obama, en su campaña electoral, en un discurso sustantivo pronunciado en Miami, señaló que su diplomacia veía con buenos ojos que los latinoamericanos asuman sus propias responsabilidades, sin tutelajes. Es lo que, objetivamente, el mundo de la post Guerra Fría exige a mi juicio a la diplomacia norteamericana y a la latinoamericana en un área donde no existen ni reales ni potenciales conflictos estratégicos o de alcance global. Por ello, puede haber mucho de sinceridad en las declaraciones de Philip Crowly, portavoz del Departamento de Estado, cuando señaló que la creación de la Celac “es acorde con los objetivos del gobierno de Washington en la región”. En cualquier caso, el nuevo organismo dará más autonomía a la región en el contexto de cinco principios y valores compartidos con el espacio interamericano: el respeto al derecho internacional, la igualdad soberana de los estados, el no uso ni la amenaza del uso de la fuerza, la democracia y el respeto a los derechos humanos. La Celac quiere también racionalizar la proliferación anárquica de organismos de integración, coordinación y concertación. De hecho el Grupo de Río y la Cumbre América latina-Caribe desaparecerán con su creación. A término, el Sela debería seguir el mismo camino. Y en un plazo mayor, una vez construidas capacidades institucionales, la Aladi podría seguir el mismo camino. Sus competencias, adecuadamente, comprenden desde la promoción de la integración regional hasta la concertación de políticas. Lo nuevo, sin embargo, es un compromiso de mayor aliento que de concretarse significaría un cambio sustantivo en los patrones de la diplomacia latinoamericana y su proyección regional y mundial: la creación de un sistema institucional propio de solución de controversias. Esta es una apuesta mayor.

El gobierno brasileño resolvió comprar 36 aviones de guerra franceses “Rafale” para modernizar las Fuerzas Armadas brasileñas, con lo que pone fin a cuatro meses de polémicas después de que el fabricante Dassault aceptara bajar el precio a 6.200 millones de dólares, según informa en su edición de hoy el diario Folha de San Pablo. No obstante ese precio es mayor a los 5.700 millones de dólares que la compañía norteamericana Boeing había ofertado para vender 36 cazas F-18 Super Hornet.

Brasil, a pesar del mayor costo de los “Rafale”, optó por esos aviones en el marco de un acuerdo estratégico de Defensa firmado por los presidentes Lula da Silva y Nicolás Sarkozy el 7 de setiembre de 2009, Día de la Independencia brasileña. Sarkozy prometió a Lula que Francia cederá la tecnología secreta de los Rafale a fin de que Brasil puede construirlos y exportarlos en el futuro.

El ministro de de Defensa, Nelson Jobim, que cerró las negociaciones con Francia el sábado pasado en París, dijo que Brasil da prioridad a la transferencia de tecnología, y recordó que Estados Unidos no libera toda la información sobre los componentes sensibles de los cazas F-18.

El reequipamiento de la Aeronáutica brasileña es parte de la nueva Estrategia Nacional de Defensa, sancionada por Lula en 2008, que prevé la compra de armamentos para las tres armas por unos 20.000 millones de dólares en la próxima década.

Argentina sigue en su lucha contra Gran Bretaña. Ahora los anglosajones han rechazado la protesta y el pedido de retiro de las Islas Malvinas de una empresa britanica que se dedica a la exploración de hidrocarburos. El canciller argentino Jorge Taiana, había dicho: “Lo que están haciendo es ilegítimo, una violación a nuestra soberanía. Haremos todo lo posible para preservar y defender nuestros derechos”. Es posible que exista una cantidad considerable de petroleo en la zona. Mientras tanto, según indica el diario británico Financial Times, el primer ministro Gordon Brown está decidido a que los trabajos de perforación para la exploración continúen pero a la vez está ansiosa de que esto no termine en un enfrentamiento militar.

El Clarin. El Reino Unido rechazó la protesta argentina por el inicio de actividades de perforación petrolera al norte de las Islas Malvinas, informó hoy la prensa inglesa, que reportó el estado de “alerta” de la diplomacia británica por las eventuales acciones que adopte Buenos Aires para interferir los trabajos de exploración.

“El 10 de Downing Street (residencia del primer ministro británico, Gordon Brown) rechazó ceder ante la protesta argentina por los planes de comenzar trabajos de exploración petrolera y gasífera”, consignó hoy el diario londinense Financial Times.

Según el tradicional periódico inglés, Brown “está decidido” a que los trabajos de exploración se lleven a cabo, pero, a la vez, “está ansioso” por asegurarse que la disputa bilateral “no escale al nivel de una confrontación militar”.

Ante la inminente llegada de la plataforma petrolera Ocean Guardian a las Malvinas para iniciar trabajos de exploración petrolera en alta mar como el que los isleños intentaron sin éxito los ’90, la Cancillería envió esta semana a Londres una nota en la que expresa su “más enérgica protesta”.

Firmada por el canciller Jorge Taiana, fue entregada al encargado de negocios de la embajada británica aquí, Simon Thomas, por encontrarse fuera de Buenos Aires la embajadora Shan Morgan, quien en lo formal fue convocada por el ministro.

En la nota se expresa que el Gobierno “rechaza firmemente la pretensión del Reino Unido de autorizar la realización de operaciones de exploración y explotación de hidrocarburos en el área de la plataforma continental argentina”, por considerarlas acciones unilaterales. Se reafirma el derecho de soberanía sobre las islas que enfrentaron a los dos países en la guerra de 1982, y se recuerda que en 2007, Argentina dio por terminados los acuerdos de cooperación en materia de hidrocarburos que habían firmado Londres y Buenos Aires en 1995.

La instalación de la plataforma semi sumergible que la empresa Desire Petroleum contrató para explorar petróleo en Malvinas, y que usarán otras licenciatarias en las islas como Rockhopper Exploration, Border & Southern Petroleum y BHP Billiton –verdadero líder en el mercado de los minerales y los metales–, viene a dar un paso gigante en lo que hasta ahora sólo daba señales de ser una fiebre por el petróleo en Malvinas, como ocurrió en los ’90, cuando se hablaba de la presunta existencia de miles de millones de barriles en la zona. Los números más generosos hablan de una reserva de 60.000 millones. Lo suficiente como para darles larga autonomía de gestión a las islas que estarían en condiciones de pedir su autodeterminación.

El Foreign Office apoyó la guerra de Irak pese a saber que era ilegal

BBC. Jack Straw, jefe de la diplomacia británica en aquel momento, apoyó la guerra de Irak a sabiendas de que sus juristas le habían advertido que era ilegal. No sólo la número dos de los servicios jurídicos, Elizabeth Wilmshurst -que dimitió por sentirse desautorizada por el ministro-, sino también el responsable máximo de los juristas del Foreign Office, sir Michael Wood,  que no dimitió, pensaban que la invasión de Irak era ilegal sin una resolución específica de la ONU. 

A finales de enero de 2003, dos meses antes de la guerra y cuando ya se había aprobado la resolución 1.441 del Consejo de Seguridad, Wood advirtió a Straw que el uso de la fuerza contra Irak “era contrario a la ley internacional”, según ha explicado hoy al comparecer ante la comisión que investiga la participación británica en la guerra. “En mi opinión, el uso de la fuerza no había sido autorizado por el Consejo de Seguridad y no había otras bases respecto a la ley internacional”, ha añadido. Wood, que no dimitió, pensaban que la invasión de Irak era ilegal sin una resolución específica de la ONU.

La respuesta de Straw fue que yo estaba siendo demasiado dogmático y que las leyes internacionales eran bastante vagas y que no estaba acostumbrado a que la gente tuviera posiciones tan firmes“, ha dicho. El ministro le respondió que cuando era ministro del Interior los juristas le habían dicho muchas veces que eran ilegales propuestas luego apoyadas por los tribunales.

La diferencia, ha subrayado sir Michael, es que no hay tribunales para juzgar las leyes internacionales y por eso hay que ser especialmente cuidadoso al emitir un dictamen sobre su legalidad. Y ha agregado que probablemente “es la primera y única vez” que un ministro no ha hecho caso de su dictamen jurídico.

La posición de Straw, que días atrás dijo que apoyó la invasión “a regañadientes” , ha quedado hoy aún más entredicho al publicarse un memorando de Wood en el que se refiere a un cable del Foreign Office sobre una reunión entre Straw y su homólogo estadounidense, Colin Powell, en el que Straw asegura un año antes de la guerra que está “totalmente cómodo” defendiendo esa causa.

Elizabeth Wilmshurst se expresó en términos muy parecidos y ha calificado de “lamentable” el hecho de que el fiscal general del Reino, lord Goldsmith, no fuera consultado formalmente por el Gobierno hasta días antes de la invasión. Se sabe que Goldsmith tenía muchas dudas sobre la legalidad de la invasión y que sólo a última hora concluyó que ésta era legal porque a su juicio la resolución 1.441 de noviembre de 2002 reactivaba las viejas resoluciones que dieron luz verde a la primera guerra del Golfo.

Uno de sus ayudantes, David Brummell, ha revelado también hoy que incluso después de la aprobación de la 1.441, lord Goldsmith no creía que esa resolución bastara para legalizar la guerra.

En un interesante artículo publicado ayer en El Comercio, Juan Paredes Castro analiza el último nombramiento de Manuel Rodríguez Cuadros como embajador de Perú en Bolivia. Para el editor de Política, la necesidad de darle una mirada pragmática a la diplomacia peruana ha logrado que Torre Tagle se encuentre con una política más realista y menos ideológica en sus relaciones internacionales. “La diplomacia no puede quedarse atrás en un mundo de relaciones cada día menos ideológicas y más pragmáticas. Y con ese mismo criterio tienen que ser designados y empoderados quienes precisamente deben asumir su marcha, con sus pasivos y activos”, dice Paredes Castro.

Por: Juan Paredes Castro

Venga del presidente Alan García o de su canciller José Antonio García Belaunde, Torre Tagle ha vuelto a hacer de la “real politic” una virtud aplicada al destino y desempeño de sus propios funcionarios.

De ello parece ser producto el nombramiento del ex ministro de Relaciones Exteriores Manuel Rodríguez Cuadros como nuevo embajador en Bolivia. Y no hace poco ocurrió lo mismo con Harold Forsyth, al designarlo embajador en la República China.

La necesidad urgente de recomponer las relaciones peruano-bolivianas desde un enfoque más realista tiene que hacer de la misión de Rodríguez Cuadros en La Paz una extensión de la punta del hilo de su nombramiento, al haber sido considerado como la personalidad ideal para desapasionar los humores acumulados con el régimen de Evo Morales y afinar un entendimiento bilateral siempre complejo.

La diplomacia no puede quedarse atrás en un mundo de relaciones cada día menos ideológicas y más pragmáticas. Y con ese mismo criterio tienen que ser designados y empoderados quienes precisamente deben asumir su marcha, con sus pasivos y activos.

Es inconcebible administrar una diplomacia moderna en un marco cuadriculado de patrones doctrinarios e ideológicos o de pasiones políticas y partidarias. No olvidemos el baloteo del que fue víctima en el pasado Javier Pérez de Cuéllar, luego elegido secretario general de la ONU y finalmente honrado, en su propia patria, como canciller y primer ministro del gobierno de Paniagua.

El rescate de Rodríguez Cuadros, casi del filo de la disponibilidad (una especie de retiro voluntario o forzado, según las circunstancias) y en su condición de hombre escogido para poner un candado de inteligencia diplomática en la triangulación chilena que acostumbra mecer a Evo Morales, debería servir de punto de partida para incorporar a los cuadros profesionales de la cancillería a una “real politic” institucional más consistente.

Torre Tagle es una de las pocas instituciones modelo del país con una línea de carrera muy bien estructurada en el tiempo. Nada debiera dañarla a causa de los intereses políticos coyunturales.

Ex canciller del Perú es ahora embajador en Bolivia

El día de ayer se consumó una noticia que ya hacía eco en los pasadizos de la cancillería peruana: Manuel Rodríguez Cuadros, ex canciller del anterior gobierno peruano de Alejandro Toledo, fue designado como nuevo embajador del Perú en Bolivia. El diplomático de carrera, de 60 años de edad y de buena trayectoria profesional en el servicio diplomático del país, es el agente ideal para el puesto encomendado en La Paz, esto según la mayoría de analistas. La decisión de su designación es el punto de controversia de muchos, y esto debido a que su nombramiento, según algunos, podría ser parte de una estrategia del actual gobierno peruano, más de caracter interno que de estrategia externa: Rodríguez Cuadros se volvió luego de la culminación de su trabajo como canciller, un presunto retirado voluntario del servicio diplomático. Generó una serie de críticas a la atual gestión de la cancillería peruana por su proceder en ciertos aspectos con Chile, en especial por el TLC entre los dos países. Confinado a su tribuna en columnas de opinión y declaraciones a la prensa, desde donde ejerció la crítica, Manuel Rodríguez Cuadros parecía estar por completo alejado de la práctica política exterior del Perú, esto último, como se reitera solo en la práctica claro está, debido a que el embajador continuó con su labor académica y netamente intelectual en pro de su país. Publicó un libro importante para el análisis de la demanda peruana en la CIJ de la Haya, titulado “Delimitación marítima con equidad” y hace tan solo unas semanas publicó la actualización de ese primer trabajo, al que ha titulado “La Soberanía Marítima del Perú: la controversia entre el Perú y Chile en la Corte Internacional de Justicia”, que posee nuevos argumentos luego de la presentación de la demanda peruana. Aún así al parecer Rodríguez Cuadros demostraría no estar muerto para los objetivos estratégicos externos del país, aunque continúa la idea de que acaso no fuera una decisión de Alan García y el canciller José Antonio García Belaunde, de sacarse una pequeña piedra del zapato y matar de este modo, dos pájaros de un solo tiro: su misión en Bolivia será de mucha ayuda a los intereses del Perú para neutralizar a Evo Morales, mientras que integran nuevamente a la estrategia a un hombre que evidentemente tendrá protagonismo en los próximos años, con el siguiente gobierno peruano.

Surge una idea realista y necesaria: Rodríguez Cuadros más que ser un obstáculo es una ayuda necesaria, ya que no genera la controversia política radical en Perú debido a que su voz no tiene la fuerza de un posible opositor, por lo que es mejor tenerlo cerca y aprovechando su inteligencia y experiencia que tenerlo, dando vueltas por ahí.

Claro que dando vueltas es solo un decir ya que el embajador en este tiempo de supuesto reposo se dedicó a ejercer la práctica intelectual en círculos de estudios sobre política exterior, Derecho internacional y estrategias diplomáticas. En este lapso de tiempo se convirtió en el director fundador de la primera carrera de Relaciones Internacionales en una universidad del país, y el presidente del Instituto Latinoamericano de Derecho internacional y Relaciones internacionales (ILADIR) que mantiene programas de investigación bastante interesantes en las materias.

Definitivamente es una designación que será de mucha ayuda a la política exterior peruana actual, debido a que, y todos coinciden en señalarlo, Rodríguez Cuadros, posee un discurso con tendencia hacia la izquierda y una posición nacional que no está exenta de la calidad profesional que se evidencian en sus argumentos. Esta tendencia será beneficiosa en las relaciones con Evo Morales con quien existió y corre el riesgo de existir, un enfrentamiento verbal de índole ideológico. Aunque es difícil de asegurar una solución al tema Morales, la posibilidad de una mejor relación es latente  

Publicamos un artículo de Miguel Ángel Rodríguez Mackay, coordinador general de la Sociedad Peruana de Derecho internacional, que grafica mediante un buen análisis el concepto de equidad que argumenta el Perú en su controversia limítrofe con Chile.

La equidad es imprescindible en el mundo del derecho porque los hombres y las leyes son falibles. Si los hombres fueran perfectos, no serían necesarias las leyes. Y si las leyes fueran perfectas, no tendríamos necesidad de recurrir a la equidad. Sin duda, las leyes corrigen los errores de los hombres, la equidad los de las leyes. Desde su origen, el concepto de equidad se ha perfilado como un impulsor de la idea de justicia que va a la vanguardia en las soluciones jurídicas. Ahora bien, dentro de las ramas del derecho, el Derecho Internacional es una de las que invoca con mayor frecuencia la equidad.
La equidad según la ley o equidad “infra legem”, es la equidad interpretativa, aquella autorizada por delegación legislativa. A partir de ella, el juez tiene la facultad de aplicar su valoración jurídica al caso concreto. Esto es lo extraordinariamente importante, a mi juicio, en la tesis de la posición peruana en la controversia que mantiene con Chile, la que avala el Derecho Internacional de la Delimitación Marítima. Por lo mismo, la equidad “infra legem” es aquella que sigue a la ley, interpretándola, realizando una interpretación fuerte que no se limita a la mera declaración o ejecución de la letra de la ley, sino que, hasta cierto punto, y como haría un pintor o poeta, el juez le añade algo de su personal visión de las cosas en el proceso, realizando una cierta tarea creativa siempre dentro del derecho. La equidad “infra legem” es realmente operativa en el Derecho Internacional. Dicho de otra manera, en los hechos, la Corte aplica la equidad infra legem; a partir de la cual no es necesario que las partes coincidan aceptando su aplicación. En otras palabras, es independiente de las partes. Mientras que, cuando las partes facultan su aplicación estamos ante la equidad “extra legem” y se expresa como “ex aequo et bono” y eso es otra cosa porque está fuera de la ley.

La equidad está expresamente consagrada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. En este sentido, la regla generalmente aplicable entre Estados de costas adyacentes, es la línea media o equidistante para la delimitación del mar territorial (art. 15º  de la°de la Convemar); para el caso de la Zona Económica Exclusiva (art. 74  de la Convemar), y de la Plataforma Continental (art. 83 de la Convemar), es la equidad y los resultados equitativos.

De otro lado, la equidad atenúa el rigor de la ley cuando, aquella está concebida como contraria a los principios de justicia. Por tanto, la equidad es lo fundamentalmente justo. Al fin y al cabo, la palabra equidad expresa una de las dimensiones de la idea de la justicia. Sin duda, por la equidad se busca una solución justa a las singulares características del caso particular. No cabe hablar de derecho si se excluyen de su esencia los valores de justicia y equidad. Precisamente, son estos valores de justicia y equidad los que derivan de la aplicación de la línea media o de equidistancia. La Corte tiene la obligación de dictar una decisión que, respetando la naturaleza del caso específico y expresar en el fallo internacional que su decisión se ha hecho tomando en cuenta “lo justo”, de acuerdo con las circunstancias del caso sometido a su jurisdicción. Este es el propósito de la equidad, ser coherente en el caso concreto siempre con base en los principios y reglas del derecho, y la mejor prueba de que esta reflexión tiene asidero en el Derecho Internacional, se encuentra en las numerosas decisiones de casos resueltos por la Corte Internacional de Justicia de la Haya, de allí que con la fuerza de la razón la equidad se alza como el principio más idóneo para resolver el caso Perú – Chile.
Miguel Ángel Rodríguez Mackay es Abogado especialista en Derecho del Mar, Coordinador General de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Publicado en El País (España)

Argentina arremetió contra el Tratado de Lisboa, que entró en vigor el pasado martes, porque reconoce a las islas Malvinas como territorio británico. Un día antes de que el pacto comenzara a regir, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino envió notas diplomáticas a la Unión Europea y a los 27 Gobiernos de los países que la integran, para expresar de manera formal su “rechazo” a que Reino Unido hubiese incluido como propias a las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, así como parte de la Antártida reclamada por Argentina, en el anexo II del tratado, que lleva el título de Asociación de los Países y Territorios de Ultramar.

La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ratificó el martes su protesta en la conferencia de prensa de clausura de la Cumbre Iberoamericana que se celebró en Estoril. “Siempre Argentina hizo una protesta ante la UE por la incorporación de las islas Malvinas en su tratado”, dijo Fernández, y recordó que el bloque las considera territorio británico desde 1972, un año antes del ingreso formal de Reino Unido en la entonces Comunidad Económica Europea. “La ocupación ilegal de las Malvinas no es solamente una aseveración argentina”, sino que la ONU, año tras año, llama a los dos países, que libraron una guerra por las islas en 1982, “a sentarse a la mesa de negociaciones, lo que no se ha podido cumplir por la persistente negativa británica”, dijo Fernández.

La jefa de Estado, sin embargo, se mostró menos dura con España y Portugal, porque en la declaración final de la Cumbre Iberoamericana se reiteró la habitual petición de diálogo bilateral para solucionar el conflicto.

Ni el Gobierno español ni el británico ni la UE han respondido públicamente a la queja argentina. La prensa inglesa tampoco ha reaccionado, pero en sus ediciones digitales de ayer comentaban un artículo de The Sun, que aseguraba que unos científicos han calculado que en las costas de las Malvinas pueden llegar a hallarse reservas de petróleo de hasta 60.000 millones de barriles, un poco menos que los 80.000 millones del principal campo saudí.

Reproducimos íntegro un excelente artículo de Moisés Naím que da cuenta de los pormenores que pudieron haber sucedido con respecto a la última decisión de Lula da Silva de recibir al presidente de Irán con los brazos abiertos en su país. Más allá de estar de acuerdo o no con la opinión que resulta de aquel hecho, es interesante el análisis que surge del accionar brasileño en este caso en particular.

Los textos secretos de Lula

 Por Moisés Naím (diario El País)

Éste es un memorando que los asesores del presidente de Brasil enviaron a su jefe: “Le recomendamos que reciba en visita de Estado a su colega iraní, Mahmud Ahmadineyad. Seguramente esta decisión será criticada, pero esa visita tendrá para usted y Brasil más beneficios que costos: 1) Su foto recibiendo al presidente iraní reafirmará ante el mundo que tenemos una política internacional independiente de Estados Unidos, al que no tememos ofender o irritar. 2) Como nuevo actor global, Brasil puede y debe desempeñar un papel protagónico en las principales negociaciones de estos tiempos. La que desarrollan EE UU, Europa, China y Rusia con Irán sobre su programa nuclear es muy importante, y Brasil no debe quedarse al margen. Podemos convertirnos en actores indispensables para disminuir las fricciones con Irán. Es más, nuestro país también puede mediar en Oriente Próximo. Brasil es grande, exitoso, no alineado y no tiene conflictos de interés en esa región donde los actores tradicionales carecen de ideas y credibilidad. Y usted, señor presidente, tiene prestigio. Podemos aportar una nueva perspectiva y ser vistos como paladines de la paz en el mundo. Esto nos daría más influencia en negociaciones relacionadas con nuestros intereses inmediatos. 3) Los esfuerzos para que Brasil llegue a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se verían fortalecidos con el voto de Irán”.

El presidente de Brasil estuvo de acuerdo e invitó a Mahmud Ahmadineyad, ofreciéndole una calurosa bienvenida. Días después de la visita, recibió esta carta de un buen amigo: “Querido Lula. Como sabes, no me gusta molestarte. Como también sabes, me siento muy orgulloso de ti. Pero hoy te escribo con el derecho que me dan los años que pasamos juntos luchando como líderes sindicales cuando, en este país, organizar a los trabajadores y oponerse al régimen militar era un delito. Sentí una gran tristeza cuando te vi abrazando al presidente de Irán. ¿Pensaste en ese momento, viejo compañero, que si tú y yo hubiésemos estado hoy en Irán haciendo lo que hicimos en Brasil cuando éramos jóvenes -protestar contra la dictadura- ese presidente que tú abrazaste nos estaría condenando a muerte? La televisión oficial iraní anunció las sentencias a muerte de ocho personas. ¿Su delito? Protestar contra el Gobierno y contra la que ellos consideran que fue una elección fraudulenta del presidente a quien recibiste con todos los honores. En otras palabras, Lula, van a morir a manos de tu huésped por ser hoy como fuiste tú cuando tenías su edad y, al igual que ellos, no podías soportar callado los abusos de la dictadura. Además, en Irán, centenares de estudiantes y líderes políticos están en la cárcel y algunos seguramente estaban siendo torturados mientras tú ofrecías un banquete al responsable de estos hechos. No objeto que hayas invitado a este tirano: comprendo esos cálculos de Estado. Y espero que, en privado, le hayas hecho saber que a los brasileños no nos gustan los Gobiernos que matan a sus opositores. Pero me entristeció verte de la mano con él. Sus manos están manchadas de sangre, las tuyas no.

Estuve de acuerdo contigo cuando le dijiste al mundo que si un país como Irán desea tener un programa nuclear con fines pacíficos, debe poder hacerlo. Pero Irán no merece tu defensa. El primer ministro de India, Manmohan Singh, se opuso sin ambigüedades al programa iraní. Sin ambigüedades, Lula. Días después de tu espaldarazo, 25 países emitieron un voto de censura contra Irán. La comunidad internacional no cree a tu huésped de honor cuando dice que no está intentando producir bombas atómicas. Hasta China y Rusia, que tienen muchos más intereses que Brasil en Irán, respaldaron la resolución. ¿Tus asesores no te alertaron del riesgo que corrías apoyando a un líder sangriento? Sé que la política internacional requiere maniobras y compromisos. Lo que no entiendo es que hayas estado dispuesto a ignorar tan públicamente los principios que te hicieron ser lo que eres. Sé que aún estás aprendiendo a ser un líder mundial. Pero recuerda que no vale la pena serlo si para eso debes dejar de ser quien eres”.

Estos textos ni son secretos, ni son verdaderos. Los he inventado yo. Pero si bien son sólo producto de mi imaginación, su mensaje central refleja una realidad que hoy le es obvia hasta al propio Lula: se equivocó.

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.